Je vous salue

Mientras barro a golpe de Abba el apartamento que dejo en Ménerbes, me entra un acceso de felicidad. Estos días me han puesto de un humor excelente. Me llevo risas y lágrimas, soledades y encuentros, todo fértil. Gracias a los que habéis estado conmigo, leyéndome, escribiéndome, apoyándome. Y, especialmente, gracias a mi amiga y patrocinadora Mireia Rigol, que me dejó un netbook para que escribiera, como en tantos diecinueve de eneros me ha regalado libretas.

PD: Las fotos son de Mabel y Álex, que hicieron muchos kilómetros yendóme a buscar y devolviéndome, se empeñaron en que me bañara en la piscina de su chambre d’hôtes aun a riesgo de sufrir la mirada fulminante de su carcelero y tuvieron que parar el coche para que hiciera fotos al campo de calabazas mientras cantaba «Una notte a Napoli». Gracias también a ellos por la alegría que me insuflaron y las confidencias con el agua al cuello.

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