y sin cesar no saber algo importante

De regreso a casa nos saludaron hasta seis arcoiris. Y luego, al embocar la calle, tres tórtolas turcas impasibles en la calzada. ¡Espera!, le dije atónita.

Un Comentario

  1. Hoy una oferta de trabajo perfecta llega a mis manos.
    Demasiado tarde.
    Impotencia.
    Más ganas de llorar que nunca.

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