Atravieso

Extrañeza hasta en el día y en el mes. Hace un rato, leve irritación dispuesta a ser llanto. Horas atrás, calma en la plaza de tantas y de una Revolución, cuando vengo del mercado y sé que el último tendero ha visto dinero en la vertical de mi cuello. Mansedumbre, calderilla. Un rato al sol de un banco, por los huesos y los nervios, por el placer y lo distinto. Observo otras vidas, participo del presente. En la terraza de un bar hay zumos de piña al trasluz y un chileno cantando amor americano. Tengo un pasado, del que me ocupo. Tengo un futuro que ansío de minucias, de poco hacer y mucho dejar: dejar que sea, que se despliegue, que encuentre sitio.

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