Archivo de Categorías: Dificultades

De la sombra

Llegó al pueblo hace casi ochenta años, huérfano de un padre al que habían disparado en la calle al principio de la guerra, por nada. Antes de convertirse en fontanero, todavía niño, subía a buscar leche a las masías de la montaña y

De la sombra

Llegó al pueblo hace casi ochenta años, huérfano de un padre al que habían disparado en la calle al principio de la guerra, por nada. Antes de convertirse en fontanero, todavía niño, subía a buscar leche a las masías de la montaña y

Luchar el silencio

El ruido se me ha agolpado en el corazón con un latido de puño. Me preguntan qué tal y yo me busco, pero sólo para mí, estoy hacia dentro.

Luchar el silencio

El ruido se me ha agolpado en el corazón con un latido de puño. Me preguntan qué tal y yo me busco, pero sólo para mí, estoy hacia dentro.

Cierta paz ciertos días

Mientras esta belleza me apacigua la carrera de vivir, mientras cuido mi cansancio con mente descabalgada y me dejo pensar sin orden, se va acallando el gruñir de haberme cansado, haber cumplido. Le hablo de mis dos cuentos más recordados

Cierta paz ciertos días

Mientras esta belleza me apacigua la carrera de vivir, mientras cuido mi cansancio con mente descabalgada y me dejo pensar sin orden, se va acallando el gruñir de haberme cansado, haber cumplido. Le hablo de mis dos cuentos más recordados

I et visc intensament sense tenir-te

Le han temblado los labios al decir “la mort de l’Alain”. Se ha hecho un silencio. “La mort de l’Alain”, ha vuelto, sin necesidad de más. Él fue quien leyó este poema de Miquel Martí i Pol donde reposan sus

I et visc intensament sense tenir-te

Le han temblado los labios al decir “la mort de l’Alain”. Se ha hecho un silencio. “La mort de l’Alain”, ha vuelto, sin necesidad de más. Él fue quien leyó este poema de Miquel Martí i Pol donde reposan sus

He creído saber

Un día, en la playa, el hermano de Milton Trager (California, 1908-1997) le desafió: “A ver quién salta más alto”. Y entonces él propuso: “A ver quién cae con mayor suavidad y ligereza”.

He creído saber

Un día, en la playa, el hermano de Milton Trager (California, 1908-1997) le desafió: “A ver quién salta más alto”. Y entonces él propuso: “A ver quién cae con mayor suavidad y ligereza”.

Plutón en Capricornio

    Leo que Plutón entró en Capricornio en el 2008 y que se quedará ahí hasta el 2024, completando sus 16 años de visita a cada signo e induciéndonos a todos los caprinos a una transformación profunda. Pero no hay

Plutón en Capricornio

    Leo que Plutón entró en Capricornio en el 2008 y que se quedará ahí hasta el 2024, completando sus 16 años de visita a cada signo e induciéndonos a todos los caprinos a una transformación profunda. Pero no hay

Comunica

Hay una hora del ángelus sólo mía, siempre cambiante, agazapada en el día, cuando las montañas se ponen azules y las sombras se van comiendo el cielo, o si subo a casa y el segundo piso es demasiado alto para

Comunica

Hay una hora del ángelus sólo mía, siempre cambiante, agazapada en el día, cuando las montañas se ponen azules y las sombras se van comiendo el cielo, o si subo a casa y el segundo piso es demasiado alto para

En pie, con los brazos abiertos

En lo alto del pueblo de Bonnieux, donde la vieja iglesia, prosperan desde hace más de cien años un puñado de cedros, cada uno como un estandarte de paciencia. Dice el Tao Te Ching: «El árbol cuyo tronco no puedes

En pie, con los brazos abiertos

En lo alto del pueblo de Bonnieux, donde la vieja iglesia, prosperan desde hace más de cien años un puñado de cedros, cada uno como un estandarte de paciencia. Dice el Tao Te Ching: «El árbol cuyo tronco no puedes

Alas

Me dijo (y he intentado no olvidarlo): “Tu único compromiso es contigo”.

Alas

Me dijo (y he intentado no olvidarlo): “Tu único compromiso es contigo”.

Toucher nonchalant

En las obras de Albéniz más luminosas hay muchas veces escondida una exigencia técnica feroz. Hacen falta más de diez dedos, aseguran los pianistas, para la exuberancia de notas y acordes que pide la partitura. Sin embargo, en los pasajes

Toucher nonchalant

En las obras de Albéniz más luminosas hay muchas veces escondida una exigencia técnica feroz. Hacen falta más de diez dedos, aseguran los pianistas, para la exuberancia de notas y acordes que pide la partitura. Sin embargo, en los pasajes