Archivo de Categorías: Silencio

Evocaciones de un errar

Como fluyo cada vez más “hacia un espacio sin discurso” (se lo leí a Pascal Quignard en Butes), dejo aquí unas fotos sin apenas texto. Las viví así, sin palabras que hubieran de completar o nombrar algo que ya existía

Evocaciones de un errar

Como fluyo cada vez más “hacia un espacio sin discurso” (se lo leí a Pascal Quignard en Butes), dejo aquí unas fotos sin apenas texto. Las viví así, sin palabras que hubieran de completar o nombrar algo que ya existía

La noche llega a Córdoba

  Fue en junio. El trigo estaba ya para recoger. Quedaba, vigoroso, el girasol, que era esa franja verdiamarilla en la que terminaba la ciudad. Por la noche subimos a la azotea del hotel. Córdoba se disponía a dormir, vimos apagarse las luces del

La noche llega a Córdoba

  Fue en junio. El trigo estaba ya para recoger. Quedaba, vigoroso, el girasol, que era esa franja verdiamarilla en la que terminaba la ciudad. Por la noche subimos a la azotea del hotel. Córdoba se disponía a dormir, vimos apagarse las luces del

Máxima luz

Vamos a la ermita donde yo gusto de esa falta de objetivos que es sentarse a cooperar con el silencio, esperar la oración más que invocarla. Me dedico a estar, me voy despojando de todo hasta ser. Lo mental me enreda,

Máxima luz

Vamos a la ermita donde yo gusto de esa falta de objetivos que es sentarse a cooperar con el silencio, esperar la oración más que invocarla. Me dedico a estar, me voy despojando de todo hasta ser. Lo mental me enreda,

Alguien que llega lentamente

Se ha hecho un silencio más mudo, desnudo hasta de nevera, de cañerías y pisadas en el techo. Sublevado sólo por los latidos de un reloj constante. No he puesto música.

Alguien que llega lentamente

Se ha hecho un silencio más mudo, desnudo hasta de nevera, de cañerías y pisadas en el techo. Sublevado sólo por los latidos de un reloj constante. No he puesto música.

Vuelvo en mí

  Apenas unos párrafos de Cartas de África y vuelvo en mí, me oigo pensarme. He dejado mi mirada sobre las flores. Estoy muy seria en el sofá. Yo también, como Karen Blixen, he de dejar que el futuro me vaya llegando,

Vuelvo en mí

  Apenas unos párrafos de Cartas de África y vuelvo en mí, me oigo pensarme. He dejado mi mirada sobre las flores. Estoy muy seria en el sofá. Yo también, como Karen Blixen, he de dejar que el futuro me vaya llegando,

Una vida es todo menos “una”

La noche respira con manecillas de reloj y ladridos. Es la prueba del silencio, el que hemos hecho para oírnos pensar. En el gesto más banal –al dejar la taza, al doblar la espalda– las palabras empiezan a acercarse como

Una vida es todo menos “una”

La noche respira con manecillas de reloj y ladridos. Es la prueba del silencio, el que hemos hecho para oírnos pensar. En el gesto más banal –al dejar la taza, al doblar la espalda– las palabras empiezan a acercarse como

Luchar el silencio

El ruido se me ha agolpado en el corazón con un latido de puño. Me preguntan qué tal y yo me busco, pero sólo para mí, estoy hacia dentro.

Luchar el silencio

El ruido se me ha agolpado en el corazón con un latido de puño. Me preguntan qué tal y yo me busco, pero sólo para mí, estoy hacia dentro.

Mientras caminas, aún no has llegado

Nos aprestamos a escuchar los modos del silencio: en el recodo del camino es conversación de cencerros y palpitar de hojas; en casa, el aliento del reloj en la tarde caída como capa.

Mientras caminas, aún no has llegado

Nos aprestamos a escuchar los modos del silencio: en el recodo del camino es conversación de cencerros y palpitar de hojas; en casa, el aliento del reloj en la tarde caída como capa.

Hebra de sol

Al sentarme y sólo oír la palmera y ver la cortina moviéndose como una falda, no he necesitado hacer nada. A veces el silencio, cuando hasta la nevera me respeta, extiende una alfombra para eso que se me ovilla dentro y

Hebra de sol

Al sentarme y sólo oír la palmera y ver la cortina moviéndose como una falda, no he necesitado hacer nada. A veces el silencio, cuando hasta la nevera me respeta, extiende una alfombra para eso que se me ovilla dentro y

Si pudiera hablar

          El otoño cumple y multitud de hojas se apresuran por la calle huyendo del viento. En la cabecera de la cama, donde libro mis duelos, la cortina proyecta a media mañana diez minutos de luz

Si pudiera hablar

          El otoño cumple y multitud de hojas se apresuran por la calle huyendo del viento. En la cabecera de la cama, donde libro mis duelos, la cortina proyecta a media mañana diez minutos de luz

Notas de viaje

I.Medianoche en Madeira. Maleza. Funchal como un zumbido, en sartas de luces, precipitada por la ladera hasta el beso del mar. Música lejana de una fiesta, de otros veranos. Me acodo en el balcón y mientras me voy trayendo dulcemente

Notas de viaje

I.Medianoche en Madeira. Maleza. Funchal como un zumbido, en sartas de luces, precipitada por la ladera hasta el beso del mar. Música lejana de una fiesta, de otros veranos. Me acodo en el balcón y mientras me voy trayendo dulcemente

En el aire

Llegan las palabras, y hacía mucho que no venían. Siempre hay migas que recoger, cumpleaños que felicitar, pelo que desenredar. Y luego está el gran silencio, la boca negra que se me abre en el estómago y que casi nadie

En el aire

Llegan las palabras, y hacía mucho que no venían. Siempre hay migas que recoger, cumpleaños que felicitar, pelo que desenredar. Y luego está el gran silencio, la boca negra que se me abre en el estómago y que casi nadie