Archivo de Categorías: Familia

Cartas americanas

“Hoy caminaba por Santiago, La Moneda, y no estabas.” En todas sus cartas americanas, se le cuela, en la disposición de las palabras, un orden supongo que musical, un sentido para la prosa. Yo tecleo a veces más eléctrica, con

Cartas americanas

“Hoy caminaba por Santiago, La Moneda, y no estabas.” En todas sus cartas americanas, se le cuela, en la disposición de las palabras, un orden supongo que musical, un sentido para la prosa. Yo tecleo a veces más eléctrica, con

I et visc intensament sense tenir-te

Le han temblado los labios al decir “la mort de l’Alain”. Se ha hecho un silencio. “La mort de l’Alain”, ha vuelto, sin necesidad de más. Él fue quien leyó este poema de Miquel Martí i Pol donde reposan sus

I et visc intensament sense tenir-te

Le han temblado los labios al decir “la mort de l’Alain”. Se ha hecho un silencio. “La mort de l’Alain”, ha vuelto, sin necesidad de más. Él fue quien leyó este poema de Miquel Martí i Pol donde reposan sus

Partida en dos

A sus 90 años, la experiencia le ayuda pero no tiene apenas margen, la alfombra sobre la que camina podría acabarse hoy a sus pies. Yo, en cambio –me mira–, estoy en lo mejor de la vida: tengo pasado y

Partida en dos

A sus 90 años, la experiencia le ayuda pero no tiene apenas margen, la alfombra sobre la que camina podría acabarse hoy a sus pies. Yo, en cambio –me mira–, estoy en lo mejor de la vida: tengo pasado y

Luz que entra

Aquí duerme cuando para en Finlandia. Es su habitación en casa de los Hassi, con vistas a los abedules de Espoo. Se acerca a la ventana y lo imagino al borde de la cama. Pasado mañana se casa con Lotta, la

Luz que entra

Aquí duerme cuando para en Finlandia. Es su habitación en casa de los Hassi, con vistas a los abedules de Espoo. Se acerca a la ventana y lo imagino al borde de la cama. Pasado mañana se casa con Lotta, la

En el aire

Llegan las palabras, y hacía mucho que no venían. Siempre hay migas que recoger, cumpleaños que felicitar, pelo que desenredar. Y luego está el gran silencio, la boca negra que se me abre en el estómago y que casi nadie

En el aire

Llegan las palabras, y hacía mucho que no venían. Siempre hay migas que recoger, cumpleaños que felicitar, pelo que desenredar. Y luego está el gran silencio, la boca negra que se me abre en el estómago y que casi nadie

Oficio es atención

Descubro gracias a Navia unas cartas magníficas del fotógrafo chileno Sergio Larrain sobre el oficio de fotógrafo, sobre cualquier oficio (“algo bien hecho (…), es tanta la atención que se ha puesto en eso”). Su laboratorio, su trabajar en paz y

Oficio es atención

Descubro gracias a Navia unas cartas magníficas del fotógrafo chileno Sergio Larrain sobre el oficio de fotógrafo, sobre cualquier oficio (“algo bien hecho (…), es tanta la atención que se ha puesto en eso”). Su laboratorio, su trabajar en paz y

Ya empieza a pasar el tiempo

Regresamos y la luz es última, casi horizontal. Desvela nuevas sombras, se divierte con la hierba. Todo es japonés: el arce, los caquis como bolas de Navidad en el árbol desnudo de la esquina. Regresamos y hemos comido sopa de

Ya empieza a pasar el tiempo

Regresamos y la luz es última, casi horizontal. Desvela nuevas sombras, se divierte con la hierba. Todo es japonés: el arce, los caquis como bolas de Navidad en el árbol desnudo de la esquina. Regresamos y hemos comido sopa de

Cabalgando el viento

Nuevas brumas escondiendo el Tagamanent, humo lento entre los árboles. Acaricio a Rufli, viejo y cansado, manso a mis pies, y en su pelo rubio, que es campo de trigo doblado al viento de mis manos, sonríe un niño amigo

Cabalgando el viento

Nuevas brumas escondiendo el Tagamanent, humo lento entre los árboles. Acaricio a Rufli, viejo y cansado, manso a mis pies, y en su pelo rubio, que es campo de trigo doblado al viento de mis manos, sonríe un niño amigo

La mano de siempre

De pequeñas, antes de dormir, nos dábamos “la mano de siempre” de una cama a otra. Con el tiempo, empezamos a imaginar que entre nosotras se levantaba un muro de ladrillo, de acero, de vidrio, y que no importaba, lo

La mano de siempre

De pequeñas, antes de dormir, nos dábamos “la mano de siempre” de una cama a otra. Con el tiempo, empezamos a imaginar que entre nosotras se levantaba un muro de ladrillo, de acero, de vidrio, y que no importaba, lo

Hay fiesta

Hace seis años que nació. Me acuerdo muy bien, la emoción. Lo que he olvidado es cómo se juega al cuarto oscuro.

Hay fiesta

Hace seis años que nació. Me acuerdo muy bien, la emoción. Lo que he olvidado es cómo se juega al cuarto oscuro.

Sueño

Sueño con un elefante, un caballo y ¿un dragón? Donde veraneábamos, de nuevo oscuro, aunque quizá no de noche. Veo la zona de juegos, donde creábamos presas de barro y hacíamos correr el agua para que bajara desbordándose. El elefante

Sueño

Sueño con un elefante, un caballo y ¿un dragón? Donde veraneábamos, de nuevo oscuro, aunque quizá no de noche. Veo la zona de juegos, donde creábamos presas de barro y hacíamos correr el agua para que bajara desbordándose. El elefante

Inmensa luna, cielo al revés

He contado los veranos que hace de aquella coincidencia en Buenos Aires. Estábamos de vacaciones, nos citamos tres días seguidos (nunca aquí, no a solas, y eso que hermanos). Recuerdo ahora la extrañeza de tu amiga: “Deberían verse más en

Inmensa luna, cielo al revés

He contado los veranos que hace de aquella coincidencia en Buenos Aires. Estábamos de vacaciones, nos citamos tres días seguidos (nunca aquí, no a solas, y eso que hermanos). Recuerdo ahora la extrañeza de tu amiga: “Deberían verse más en