Archivo de Categorías: Literatura

Deborahlibros, la librería de Katixa

La historia, de tanto contarla, tiene ya algo de leyenda: éramos dos niñas de seis años en un colegio de Barcelona, tan amigas que, aunque al final de aquel curso ella tuviera que irse a Madrid, nos prometimos cartas. Dijimos:

Deborahlibros, la librería de Katixa

La historia, de tanto contarla, tiene ya algo de leyenda: éramos dos niñas de seis años en un colegio de Barcelona, tan amigas que, aunque al final de aquel curso ella tuviera que irse a Madrid, nos prometimos cartas. Dijimos:

Fuerteventura (y II) – Betancuria

Vine a la isla leyendo Pedro Páramo, y la Comala de Rulfo se me fue componiendo en los llanos pedregosos de la isla, en los pueblos cruzados por el silencio, en los grupos de tres hombres nomás mirando desde la oscuridad de

Fuerteventura (y II) – Betancuria

Vine a la isla leyendo Pedro Páramo, y la Comala de Rulfo se me fue componiendo en los llanos pedregosos de la isla, en los pueblos cruzados por el silencio, en los grupos de tres hombres nomás mirando desde la oscuridad de

Misisipí, campos de algodón

Al final de Catalunya, en su costa más meridional, el Ebro conoce al mar con un beso de tierra. Renuncia: entrega duna, marisma, arrozal. Nosotros recorremos las tardes hacia la playa del eucalipto, bajamos las ventanas del coche y aspiramos

Misisipí, campos de algodón

Al final de Catalunya, en su costa más meridional, el Ebro conoce al mar con un beso de tierra. Renuncia: entrega duna, marisma, arrozal. Nosotros recorremos las tardes hacia la playa del eucalipto, bajamos las ventanas del coche y aspiramos

Vuelvo en mí

  Apenas unos párrafos de Cartas de África y vuelvo en mí, me oigo pensarme. He dejado mi mirada sobre las flores. Estoy muy seria en el sofá. Yo también, como Karen Blixen, he de dejar que el futuro me vaya llegando,

Vuelvo en mí

  Apenas unos párrafos de Cartas de África y vuelvo en mí, me oigo pensarme. He dejado mi mirada sobre las flores. Estoy muy seria en el sofá. Yo también, como Karen Blixen, he de dejar que el futuro me vaya llegando,

Cercos

Miércoles. Desde el sofá me doy cuenta con media sonrisa: los libros se han ido a sentar muy bien, o quizá sea yo la que mueva siempre el mundo en líneas. Ahí están, en paralelo, perpendiculares. La mesa que vino

Cercos

Miércoles. Desde el sofá me doy cuenta con media sonrisa: los libros se han ido a sentar muy bien, o quizá sea yo la que mueva siempre el mundo en líneas. Ahí están, en paralelo, perpendiculares. La mesa que vino

Escribir

       “¿Y para qué todo este escribir? Contemplar lo que se garrapatea al albur del momento puede producirnos ahora cierta satisfacción, pero mañana, ¡ay!, esta misma noche, ¡ay!, es algo rancio, plano y sin provecho.” Henry David Thoreau,

Escribir

       “¿Y para qué todo este escribir? Contemplar lo que se garrapatea al albur del momento puede producirnos ahora cierta satisfacción, pero mañana, ¡ay!, esta misma noche, ¡ay!, es algo rancio, plano y sin provecho.” Henry David Thoreau,

Contra el ruido

Se me hizo un gran silencio interior, dice. Y yo me acuerdo de Reinaldo Arenas, escribiendo para conjurar el ruido.

Contra el ruido

Se me hizo un gran silencio interior, dice. Y yo me acuerdo de Reinaldo Arenas, escribiendo para conjurar el ruido.

Lance

Salgo de yoga elongada (he de utilizar este término, los músculos que me recorren por detrás son ahora más largos, me llevan sin esfuerzo por la cuesta hacia casa). No tengo prisa. Ignoro el fútbol. En uno de los tramos

Lance

Salgo de yoga elongada (he de utilizar este término, los músculos que me recorren por detrás son ahora más largos, me llevan sin esfuerzo por la cuesta hacia casa). No tengo prisa. Ignoro el fútbol. En uno de los tramos

Nadar en el tiempo

Estoy en Austria, llueve sobre un lago y nado con Elisabeth y su padre, ebrios de felicidad. “Daddy, I love you, le gritó ella. Y él alzó la voz : ¿Qué has dicho? Ella gritó: Nada. Tengo frío.” (Tres senderos

Nadar en el tiempo

Estoy en Austria, llueve sobre un lago y nado con Elisabeth y su padre, ebrios de felicidad. “Daddy, I love you, le gritó ella. Y él alzó la voz : ¿Qué has dicho? Ella gritó: Nada. Tengo frío.” (Tres senderos

Bengala en el sofá

Estoy en India, escuchando lo que Buddhadeva Bose me tiene que contar en La mujer de mi vida (Seix Barral). Siento que cada página llega a la orilla de mi sofá metida en una botella. ¿Qué camino o qué derivas

Bengala en el sofá

Estoy en India, escuchando lo que Buddhadeva Bose me tiene que contar en La mujer de mi vida (Seix Barral). Siento que cada página llega a la orilla de mi sofá metida en una botella. ¿Qué camino o qué derivas

Humo en la cumbre

“Ha llegado una carta rara. La mayoría de lectores no la entenderá”, me anuncia el director de la revista. El sobre, manuscrito, lleva matasellos de Granada. Un hombre de Úbeda nos ha mandado un folio escrito a máquina, fechado el

Humo en la cumbre

“Ha llegado una carta rara. La mayoría de lectores no la entenderá”, me anuncia el director de la revista. El sobre, manuscrito, lleva matasellos de Granada. Un hombre de Úbeda nos ha mandado un folio escrito a máquina, fechado el