Archivo de Categorías: Primavera

Ejercicios de lo esencial

  Probablemente las flores ya se hayan desvanecido pero hace algo más de una semana, en los campos que custodia una vieja encina muy cerca del pueblo, el rojo de las amapolas se entreveraba con el verde tierno de las

Ejercicios de lo esencial

  Probablemente las flores ya se hayan desvanecido pero hace algo más de una semana, en los campos que custodia una vieja encina muy cerca del pueblo, el rojo de las amapolas se entreveraba con el verde tierno de las

Voz posible

A veces, durante días, me ha faltado el ánimo para escribir, la urgencia o la necesidad de la que habla Rilke. ¿Cómo escribir sin ese resorte? En una ocasión estuve en la linde de un campo haciendo fotos acompañada de pájaros y

Voz posible

A veces, durante días, me ha faltado el ánimo para escribir, la urgencia o la necesidad de la que habla Rilke. ¿Cómo escribir sin ese resorte? En una ocasión estuve en la linde de un campo haciendo fotos acompañada de pájaros y

La contribución constante de tantas cosas

A vueltas con estos encuadres asfixiados con los que recorto el mundo. Sólo espigas. Sólo motas de amapolas, que se me antojan topos de unos campos que iban a ser serios, cosquillas de eso plantado y cultivado que el hombre pretendía recto. Las veo cabecear al viento con un

La contribución constante de tantas cosas

A vueltas con estos encuadres asfixiados con los que recorto el mundo. Sólo espigas. Sólo motas de amapolas, que se me antojan topos de unos campos que iban a ser serios, cosquillas de eso plantado y cultivado que el hombre pretendía recto. Las veo cabecear al viento con un

Primavera llegada

Me gusta el aviso del tren que no para, cuando enfila nuestro valle y se anuncia, grave, a lo lejos, con una nota larga y soplada.

Primavera llegada

Me gusta el aviso del tren que no para, cuando enfila nuestro valle y se anuncia, grave, a lo lejos, con una nota larga y soplada.

Arbrebarreig

La primavera se ha desatado, emocional, violenta como un enamoramiento. Las ramas secas se han cubierto de blandura, con una extravagancia rosa o blanca antes del próximo verde. Me he detenido ante cada árbol súbitamente encanecido, explotado con una exageración que

Arbrebarreig

La primavera se ha desatado, emocional, violenta como un enamoramiento. Las ramas secas se han cubierto de blandura, con una extravagancia rosa o blanca antes del próximo verde. Me he detenido ante cada árbol súbitamente encanecido, explotado con una exageración que

Levante

Me gustan estos haikus de las hierbas crecidas en márgenes, su belleza olvidada, que no compite. Me gustan las flores escapadas de la tierra, que veo desde el coche en las cunetas y para las que detendría la marcha. Pero

Levante

Me gustan estos haikus de las hierbas crecidas en márgenes, su belleza olvidada, que no compite. Me gustan las flores escapadas de la tierra, que veo desde el coche en las cunetas y para las que detendría la marcha. Pero

Estreno

“Está naciendo la primavera”, me dice. Semana a semana salimos a vigilar los árboles, la luz que regresa. Hoy el río llevaba el verde de unos ojos, podías ensimismarte viéndole el oro, y el aire traía sol y el blanco

Estreno

“Está naciendo la primavera”, me dice. Semana a semana salimos a vigilar los árboles, la luz que regresa. Hoy el río llevaba el verde de unos ojos, podías ensimismarte viéndole el oro, y el aire traía sol y el blanco

Escribir

       “¿Y para qué todo este escribir? Contemplar lo que se garrapatea al albur del momento puede producirnos ahora cierta satisfacción, pero mañana, ¡ay!, esta misma noche, ¡ay!, es algo rancio, plano y sin provecho.” Henry David Thoreau,

Escribir

       “¿Y para qué todo este escribir? Contemplar lo que se garrapatea al albur del momento puede producirnos ahora cierta satisfacción, pero mañana, ¡ay!, esta misma noche, ¡ay!, es algo rancio, plano y sin provecho.” Henry David Thoreau,

Contra el ruido

Se me hizo un gran silencio interior, dice. Y yo me acuerdo de Reinaldo Arenas, escribiendo para conjurar el ruido.

Contra el ruido

Se me hizo un gran silencio interior, dice. Y yo me acuerdo de Reinaldo Arenas, escribiendo para conjurar el ruido.

París en flor

Vamos a París y no entramos en los museos ni en las tiendas. Vamos a los parques. Y al río. Encontramos lo eterno: las flores fugaces, el agua que pasa. Subimos los nueves escalones hasta monsieur Padoux, que es reservado

París en flor

Vamos a París y no entramos en los museos ni en las tiendas. Vamos a los parques. Y al río. Encontramos lo eterno: las flores fugaces, el agua que pasa. Subimos los nueves escalones hasta monsieur Padoux, que es reservado

Lasitud

Algo me abandona en los músculos más profundos y no puedo más que tenderme sobre el sofá. Me desmadejo. El sol llega a través de la cortina y me calienta los huesos, la piel, las células infinitas. No duermo, tampoco

Lasitud

Algo me abandona en los músculos más profundos y no puedo más que tenderme sobre el sofá. Me desmadejo. El sol llega a través de la cortina y me calienta los huesos, la piel, las células infinitas. No duermo, tampoco

Fronda

Un primer roble rebrota sin haber renunciado aún a todas sus hojas antiguas. Qué árbol tan temeroso, pienso, no quiere saltos al vacío. Pero a veces sólo puede ser así y lo nuevo convive un tiempo con lo viejo.

Fronda

Un primer roble rebrota sin haber renunciado aún a todas sus hojas antiguas. Qué árbol tan temeroso, pienso, no quiere saltos al vacío. Pero a veces sólo puede ser así y lo nuevo convive un tiempo con lo viejo.