Archivo de Categorías: Conciencia

Desvanecimiento cotidiano de las mañanas

Me noto en un diálogo con el invierno, como si éste fuera el año de nuestra presentación y sólo ahora yo empezara a descubrir sus modos. Me fascina el encantamiento de la niebla y de la escarcha, que le da al paisaje una

Desvanecimiento cotidiano de las mañanas

Me noto en un diálogo con el invierno, como si éste fuera el año de nuestra presentación y sólo ahora yo empezara a descubrir sus modos. Me fascina el encantamiento de la niebla y de la escarcha, que le da al paisaje una

Indagación y asombro

Siento una obligación con la belleza, que es la de detenerla y proclamarla. Es una urgencia irrenunciable que me empuja al desvío y la postergación constantes, casi paralizante, y en la que, sin embargo, encuentro la proposición de otra vida, libre y afirmativa,

Indagación y asombro

Siento una obligación con la belleza, que es la de detenerla y proclamarla. Es una urgencia irrenunciable que me empuja al desvío y la postergación constantes, casi paralizante, y en la que, sin embargo, encuentro la proposición de otra vida, libre y afirmativa,

Adiós al 2014

Se va otro año y le miro las bellezas e intimidades, pienso en el modo en que su luz debe de estar descomponiéndose ya en el ámbito de mi alma. Voy amasando vida, reconociéndola en nuevas capas de realidad, como si sólo ahora pudiera empezar

Adiós al 2014

Se va otro año y le miro las bellezas e intimidades, pienso en el modo en que su luz debe de estar descomponiéndose ya en el ámbito de mi alma. Voy amasando vida, reconociéndola en nuevas capas de realidad, como si sólo ahora pudiera empezar

Máxima luz

Vamos a la ermita donde yo gusto de esa falta de objetivos que es sentarse a cooperar con el silencio, esperar la oración más que invocarla. Me dedico a estar, me voy despojando de todo hasta ser. Lo mental me enreda,

Máxima luz

Vamos a la ermita donde yo gusto de esa falta de objetivos que es sentarse a cooperar con el silencio, esperar la oración más que invocarla. Me dedico a estar, me voy despojando de todo hasta ser. Lo mental me enreda,

Llegado el momento

Si lo pienso, me cuesta, no lloro, noto el esfuerzo del topo avanzando en la oscuridad. Pero si Álex me toca el pie, si pone una canción que enciende los años, si le anuncio lluvias con el pulso en la

Llegado el momento

Si lo pienso, me cuesta, no lloro, noto el esfuerzo del topo avanzando en la oscuridad. Pero si Álex me toca el pie, si pone una canción que enciende los años, si le anuncio lluvias con el pulso en la

Clamor

“¡Cobardes, cobardes!”, oigo gritar a una mujer en medio de la noche. Estoy tumbada en la cama, esperando a un sueño que no llega. “¡Todos dormís!”, sigue bramando. “¡Todos dormís mientras otros sufren!”, se aleja calle abajo. Y aún se

Clamor

“¡Cobardes, cobardes!”, oigo gritar a una mujer en medio de la noche. Estoy tumbada en la cama, esperando a un sueño que no llega. “¡Todos dormís!”, sigue bramando. “¡Todos dormís mientras otros sufren!”, se aleja calle abajo. Y aún se

Parabienes

Al tomar las curvas de regreso a casa surte el efecto de un día sin citas, empiezo a sentir. Lo que era agobio se vuelve gratitud. Recibo, con emoción.

Parabienes

Al tomar las curvas de regreso a casa surte el efecto de un día sin citas, empiezo a sentir. Lo que era agobio se vuelve gratitud. Recibo, con emoción.

Partida en dos

A sus 90 años, la experiencia le ayuda pero no tiene apenas margen, la alfombra sobre la que camina podría acabarse hoy a sus pies. Yo, en cambio –me mira–, estoy en lo mejor de la vida: tengo pasado y

Partida en dos

A sus 90 años, la experiencia le ayuda pero no tiene apenas margen, la alfombra sobre la que camina podría acabarse hoy a sus pies. Yo, en cambio –me mira–, estoy en lo mejor de la vida: tengo pasado y

Presentes, y no obstante, en camino*

Me tengo que poner las gafas para asegurarme. Sí, un pájaro se ha estrellado contra el vidrio del salón y yace inmóvil en el suelo, con los ojos abiertos. Me quedo muy quieta. Ahí está el cadáver, ahí lo tengo.

Presentes, y no obstante, en camino*

Me tengo que poner las gafas para asegurarme. Sí, un pájaro se ha estrellado contra el vidrio del salón y yace inmóvil en el suelo, con los ojos abiertos. Me quedo muy quieta. Ahí está el cadáver, ahí lo tengo.

Vámonos

Me escribe Poeta. Quiere vivir en el campo: “hacer pan, queso, plantar, cortar el pelo, coser, arreglar y reparar”. Yo también quiero más dedos: desprender una a una las hojas secas de las plantas, pintar cielos en cuencos de cerámica,

Vámonos

Me escribe Poeta. Quiere vivir en el campo: “hacer pan, queso, plantar, cortar el pelo, coser, arreglar y reparar”. Yo también quiero más dedos: desprender una a una las hojas secas de las plantas, pintar cielos en cuencos de cerámica,

Lasitud

Algo me abandona en los músculos más profundos y no puedo más que tenderme sobre el sofá. Me desmadejo. El sol llega a través de la cortina y me calienta los huesos, la piel, las células infinitas. No duermo, tampoco

Lasitud

Algo me abandona en los músculos más profundos y no puedo más que tenderme sobre el sofá. Me desmadejo. El sol llega a través de la cortina y me calienta los huesos, la piel, las células infinitas. No duermo, tampoco

Un árbol en el tejado

Llega otra misiva del lector de Úbeda. De nuevo mecanografiada y perfecta en su arquitectura de palabras. Detrás de ella, un hombre cultivado, preciso. También un punto estrafalario, dado a los vuelos mentales, y, quizá por lo mismo, guasón. No

Un árbol en el tejado

Llega otra misiva del lector de Úbeda. De nuevo mecanografiada y perfecta en su arquitectura de palabras. Detrás de ella, un hombre cultivado, preciso. También un punto estrafalario, dado a los vuelos mentales, y, quizá por lo mismo, guasón. No