Archivo de Categorías: Morir

La noche llega a Córdoba

  Fue en junio. El trigo estaba ya para recoger. Quedaba, vigoroso, el girasol, que era esa franja verdiamarilla en la que terminaba la ciudad. Por la noche subimos a la azotea del hotel. Córdoba se disponía a dormir, vimos apagarse las luces del

La noche llega a Córdoba

  Fue en junio. El trigo estaba ya para recoger. Quedaba, vigoroso, el girasol, que era esa franja verdiamarilla en la que terminaba la ciudad. Por la noche subimos a la azotea del hotel. Córdoba se disponía a dormir, vimos apagarse las luces del

Líneas

Escribo mientras observo el cielo sobre el Puigfred. Es verdad que el perfil de la montaña dibuja ahí cinco promontorios iguales antes de desmoronarse. Me lo enseñó mi vecina junto al ventanal desde el que mira al mundo, así que ahora, de

Líneas

Escribo mientras observo el cielo sobre el Puigfred. Es verdad que el perfil de la montaña dibuja ahí cinco promontorios iguales antes de desmoronarse. Me lo enseñó mi vecina junto al ventanal desde el que mira al mundo, así que ahora, de

Estela

Se muere Moustaki y se sigue muriendo mi infancia, soy sólo su estela. Esa noche me levanto en la oscuridad y canto en francés. Encuentro el comedor lleno de luna blanca. Comprendo: el insomnio de las lunas llenas, aquella noche

Estela

Se muere Moustaki y se sigue muriendo mi infancia, soy sólo su estela. Esa noche me levanto en la oscuridad y canto en francés. Encuentro el comedor lleno de luna blanca. Comprendo: el insomnio de las lunas llenas, aquella noche

Derecho a la coincidencia

Campos de colza rodeando Vic, demostrando su amarillo vibrante, sus franjas de ninguna bandera. Amapolas siempre francesas: coquelicots. Un árbol centinela tutelando ésta y esa otra casa. Y en la belleza de los prados, en la euforia del verde y del

Derecho a la coincidencia

Campos de colza rodeando Vic, demostrando su amarillo vibrante, sus franjas de ninguna bandera. Amapolas siempre francesas: coquelicots. Un árbol centinela tutelando ésta y esa otra casa. Y en la belleza de los prados, en la euforia del verde y del

Valiente alegría

  Éste ha sido un año que ya no ha vivido uno de mis hermanos. Mi sangre, como la de Christian Bobin, tal vez se haya vuelto de un rojo más negro. Pero soy partidaria de la dicha, voy a

Valiente alegría

  Éste ha sido un año que ya no ha vivido uno de mis hermanos. Mi sangre, como la de Christian Bobin, tal vez se haya vuelto de un rojo más negro. Pero soy partidaria de la dicha, voy a

Llegado el momento

Si lo pienso, me cuesta, no lloro, noto el esfuerzo del topo avanzando en la oscuridad. Pero si Álex me toca el pie, si pone una canción que enciende los años, si le anuncio lluvias con el pulso en la

Llegado el momento

Si lo pienso, me cuesta, no lloro, noto el esfuerzo del topo avanzando en la oscuridad. Pero si Álex me toca el pie, si pone una canción que enciende los años, si le anuncio lluvias con el pulso en la

I et visc intensament sense tenir-te

Le han temblado los labios al decir “la mort de l’Alain”. Se ha hecho un silencio. “La mort de l’Alain”, ha vuelto, sin necesidad de más. Él fue quien leyó este poema de Miquel Martí i Pol donde reposan sus

I et visc intensament sense tenir-te

Le han temblado los labios al decir “la mort de l’Alain”. Se ha hecho un silencio. “La mort de l’Alain”, ha vuelto, sin necesidad de más. Él fue quien leyó este poema de Miquel Martí i Pol donde reposan sus

Notas de viaje

I.Medianoche en Madeira. Maleza. Funchal como un zumbido, en sartas de luces, precipitada por la ladera hasta el beso del mar. Música lejana de una fiesta, de otros veranos. Me acodo en el balcón y mientras me voy trayendo dulcemente

Notas de viaje

I.Medianoche en Madeira. Maleza. Funchal como un zumbido, en sartas de luces, precipitada por la ladera hasta el beso del mar. Música lejana de una fiesta, de otros veranos. Me acodo en el balcón y mientras me voy trayendo dulcemente

Habla a sus 150 años

Corrimos al museo sin desayunar, horas antes de la boda que nos había llevado a Helsinki. Creí asistir a una revelación, incluso haber viajado a Finlandia sólo para descubrir a esa mujer, con la que podía confraternizar. Pero en la

Habla a sus 150 años

Corrimos al museo sin desayunar, horas antes de la boda que nos había llevado a Helsinki. Creí asistir a una revelación, incluso haber viajado a Finlandia sólo para descubrir a esa mujer, con la que podía confraternizar. Pero en la

Partida en dos

A sus 90 años, la experiencia le ayuda pero no tiene apenas margen, la alfombra sobre la que camina podría acabarse hoy a sus pies. Yo, en cambio –me mira–, estoy en lo mejor de la vida: tengo pasado y

Partida en dos

A sus 90 años, la experiencia le ayuda pero no tiene apenas margen, la alfombra sobre la que camina podría acabarse hoy a sus pies. Yo, en cambio –me mira–, estoy en lo mejor de la vida: tengo pasado y

Presentes, y no obstante, en camino*

Me tengo que poner las gafas para asegurarme. Sí, un pájaro se ha estrellado contra el vidrio del salón y yace inmóvil en el suelo, con los ojos abiertos. Me quedo muy quieta. Ahí está el cadáver, ahí lo tengo.

Presentes, y no obstante, en camino*

Me tengo que poner las gafas para asegurarme. Sí, un pájaro se ha estrellado contra el vidrio del salón y yace inmóvil en el suelo, con los ojos abiertos. Me quedo muy quieta. Ahí está el cadáver, ahí lo tengo.