Archivo de Categorías: Mundo

África (II) – isla de Lamu, Kenya

Airam Vadillo, psicólogo de Anidan-Kenya, y Marta, médico pediatra que colabora periódicamente con la ong. María Parga, coordinadora de Anidan-Kenya. Ali. Pienso en un niño al que no vi la cara, ovillado sobre la camilla de un hospital pediátrico en

África (II) – isla de Lamu, Kenya

Airam Vadillo, psicólogo de Anidan-Kenya, y Marta, médico pediatra que colabora periódicamente con la ong. María Parga, coordinadora de Anidan-Kenya. Ali. Pienso en un niño al que no vi la cara, ovillado sobre la camilla de un hospital pediátrico en

África (I) – Ngoro-Ngoro, Tanzania

Llegamos a África al principio del día y el olor es a pasto seco, paja. Hemos aterrizado casi a los pies del Kilimanjaro y nos sobrevuelan pájaros e insectos nuevos. En los próximos días, Tanzania será una sucesión de carreteras

África (I) – Ngoro-Ngoro, Tanzania

Llegamos a África al principio del día y el olor es a pasto seco, paja. Hemos aterrizado casi a los pies del Kilimanjaro y nos sobrevuelan pájaros e insectos nuevos. En los próximos días, Tanzania será una sucesión de carreteras

Fuerteventura (y II) – Betancuria

Vine a la isla leyendo Pedro Páramo, y la Comala de Rulfo se me fue componiendo en los llanos pedregosos de la isla, en los pueblos cruzados por el silencio, en los grupos de tres hombres nomás mirando desde la oscuridad de

Fuerteventura (y II) – Betancuria

Vine a la isla leyendo Pedro Páramo, y la Comala de Rulfo se me fue componiendo en los llanos pedregosos de la isla, en los pueblos cruzados por el silencio, en los grupos de tres hombres nomás mirando desde la oscuridad de

Fuerteventura (I) – Jandía

Breve lapso en Fuerteventura, dos días para verle la piel, áspera, hecha de piedra y de una arena escapada del Sahara. Dos días compartiendo su fatiga de vientos, la constancia inflexible de esos alisios que han estado bebiendo en el Atlántico. Avanzamos por su solitud, lejos de

Fuerteventura (I) – Jandía

Breve lapso en Fuerteventura, dos días para verle la piel, áspera, hecha de piedra y de una arena escapada del Sahara. Dos días compartiendo su fatiga de vientos, la constancia inflexible de esos alisios que han estado bebiendo en el Atlántico. Avanzamos por su solitud, lejos de

Unas horas en Santiago

He paseado unas horas por Santiago de Compostela, rebosante de camelias en árboles cargados de flores como manzanas. Es verdad, la lluvia encera las calles, la piedra mojada le da al aire un olor mineral. En el mercado, a las vendedoras de berzas, grelos y

Unas horas en Santiago

He paseado unas horas por Santiago de Compostela, rebosante de camelias en árboles cargados de flores como manzanas. Es verdad, la lluvia encera las calles, la piedra mojada le da al aire un olor mineral. En el mercado, a las vendedoras de berzas, grelos y

Córdoba

En tránsito. Más vieja y más libre. Aristocrática en el modo del chal, en el patio bajo la buganvilla, pero sólo en eso, en la belleza que le gusta sostener. Por lo demás, agitadora doméstica, voz que empuña las palabras,

Córdoba

En tránsito. Más vieja y más libre. Aristocrática en el modo del chal, en el patio bajo la buganvilla, pero sólo en eso, en la belleza que le gusta sostener. Por lo demás, agitadora doméstica, voz que empuña las palabras,

Lago di Como

Comemos en Brunate, junto al teleférico. Polenta, venado, tarta de limón. El sol aprieta. Los árboles se han hecho muy altos. El camarero es marroquí. Cuenta un viaje en coche de tres días hasta Algeciras, a través de Francia, Barcelona,

Lago di Como

Comemos en Brunate, junto al teleférico. Polenta, venado, tarta de limón. El sol aprieta. Los árboles se han hecho muy altos. El camarero es marroquí. Cuenta un viaje en coche de tres días hasta Algeciras, a través de Francia, Barcelona,

Milano

  Cati, de Monterrey, llegó a la ciudad en abril, para un máster de Management. Tiene un novio en Turín, a 40 minutos en tren. “¿Milán? Poco que hacer, ¡salvo comprar!”. Alberto gasta mucho, se lo gasta todo, vive para

Milano

  Cati, de Monterrey, llegó a la ciudad en abril, para un máster de Management. Tiene un novio en Turín, a 40 minutos en tren. “¿Milán? Poco que hacer, ¡salvo comprar!”. Alberto gasta mucho, se lo gasta todo, vive para

Cercos

Miércoles. Desde el sofá me doy cuenta con media sonrisa: los libros se han ido a sentar muy bien, o quizá sea yo la que mueva siempre el mundo en líneas. Ahí están, en paralelo, perpendiculares. La mesa que vino

Cercos

Miércoles. Desde el sofá me doy cuenta con media sonrisa: los libros se han ido a sentar muy bien, o quizá sea yo la que mueva siempre el mundo en líneas. Ahí están, en paralelo, perpendiculares. La mesa que vino

Piensan que leer te convierte en un hombre delicado*

Imagino todos los caquis colgados de los árboles en los campos nevados de Japón, aferrados a las ramas cuando la vida se retira. Imagino las granadas de los armenios durante su travesía siria, cómo contaron 365 granos y se bebieron

Piensan que leer te convierte en un hombre delicado*

Imagino todos los caquis colgados de los árboles en los campos nevados de Japón, aferrados a las ramas cuando la vida se retira. Imagino las granadas de los armenios durante su travesía siria, cómo contaron 365 granos y se bebieron

Notas de viaje

I.Medianoche en Madeira. Maleza. Funchal como un zumbido, en sartas de luces, precipitada por la ladera hasta el beso del mar. Música lejana de una fiesta, de otros veranos. Me acodo en el balcón y mientras me voy trayendo dulcemente

Notas de viaje

I.Medianoche en Madeira. Maleza. Funchal como un zumbido, en sartas de luces, precipitada por la ladera hasta el beso del mar. Música lejana de una fiesta, de otros veranos. Me acodo en el balcón y mientras me voy trayendo dulcemente

Luz que entra

Aquí duerme cuando para en Finlandia. Es su habitación en casa de los Hassi, con vistas a los abedules de Espoo. Se acerca a la ventana y lo imagino al borde de la cama. Pasado mañana se casa con Lotta, la

Luz que entra

Aquí duerme cuando para en Finlandia. Es su habitación en casa de los Hassi, con vistas a los abedules de Espoo. Se acerca a la ventana y lo imagino al borde de la cama. Pasado mañana se casa con Lotta, la